Durante el kirchnerismo se reconoció la separación de los
argentinos por la diferencia de pensamiento, como la grieta. Hoy se lamenta esa
estructura creada para un solo fin, el de dividir para reinar (Y robar
tranquilo). En Santiago del Estero a partir del 1º de Marzo de 2016, cuando una
parte de los maestros decidió comenzar un paro de actividades por tiempo
indeterminado, comenzó a dibujarse la grieta docente que dividió, a pesar
que todos reconocen el miserable salario, de los que adhieren, y de los que no. La relación se fisuro, y muchos reconocen que el volver a clase, será
traumático. Será tan así? El salario sin horizonte, promulgó la separación, y
delimito a los maestros entre progresistas, y conservadores. El temor estructural
sembrado durante años en la provincia, le da oxigeno al gobierno de Abdalá de
Zamora, que no tiene pruritos, al momento de utilizar los medios de
comunicación, en menoscabar difamando a la institución docente. Los
medios, en especial de la ciudad capital, y algunos del
interior, clientes del poder, temerosos, y especuladores, no fueron suficientes
para apagar la llama de la rebeldía, y esto es gracias a la tecnología, que
permite la comunicación al instante de cualquier mortal, y en este caso, de los
maestros. De todos modos el salario pasa a segundo plano, cuando lo primordial,
es vencer el miedo cimentado en los genes. La protesta docente, ya es
histórica, los fantasmas del pasado, comienzan a mudar.

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