En las propaladoras y los medios más
grandes (En términos económicos) se habla del tema Maestros de Paro, aparecen
en el escenario parte de la corporación política evaluando la cuestión, y
pidiendo como monjes Tibetanos, “Que los maestros vuelvan al aula, por el
futuro de nuestro niños” además cuestionan lo que ganan, ya que para ellos el
de docente, no es un sueldo de hambre. Cargan irresponsablemente, enmarcados, cómodamente,
en la obediencia debida, y atacan a los rebeldes maestros por el flanco débil de
la sociedad de consumo, el capital. “Hay maestros que están ganando más 20 mil pesos”
y aclaran cínicamente, “en dos trabajos”. La culpa de los educadores, para la
pobre colectividad política, es que en términos absolutos, puedan en el bolsillo (Esto es figurativo) tener un peso más que otros, de esta manera tratan de llevar aguas para sus molinos, graficando
a la comunidad, la figura de un grupo ambicioso y miserable. Lamentablemente en
los medios, faltan inquisidores, y esto, es abono fértil para inclinar el grado
de preferencia en el campo árido donde suele desvariar la clase. Ahora sí, el
grado de aceptación, y comprensión de los padres es alto en porcentaje, y esto
ya es saludable para la dignidad de los que luchan por la excelencia.

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