Julio De Vido, solía venir
seguido a Santiago, y a Las Termas, su centro de operaciones en la obra
pública, se hospedaba en el hotel del monopolio local, que nadie, políticos y
empresarios se atreven a cuestionar. Las propaladoras le daban la bienvenida
con euforia chauvinista a DV, "Un ministro de la nación se interesa en Las
Termas" decían. Julito, con cariño, estaba interesado, pero en los
dividendos que en general le estaba dando el vientre santiagueño, que con sus
piernas abiertas recibió al planificador de Néstor para inseminar de obra
pública sobrevaluada a toda la provincia con el pomposo nombre de “Reestructuración Histórica” y la verdad, para ser sincero, el afano fue histórico.
