domingo, 8 de mayo de 2016

De Vido como el celular

Julio De Vido, solía venir seguido a Santiago, y a Las Termas, su centro de operaciones en la obra pública, se hospedaba en el hotel del monopolio local, que nadie, políticos y empresarios se atreven a cuestionar. Las propaladoras le daban la bienvenida con euforia chauvinista a DV, "Un ministro de la nación se interesa en Las Termas" decían. Julito, con cariño, estaba interesado, pero en los dividendos que en general le estaba dando el vientre santiagueño, que con sus piernas abiertas recibió al planificador de Néstor para inseminar de obra pública sobrevaluada a toda la provincia con el pomposo nombre de “Reestructuración Histórica” y la verdad, para ser sincero, el afano fue histórico.