La loca carrera de muchos o casi todos
los maestros por obtener puntos que los “califiquen” para ganar un lugar en la
designación final, los deja al desnudo de una buena actualización de sus
conocimientos para servir a la comunidad educativa. Tener más puntos para
concursar, no es igual a más conocimientos para aplicar en una realidad
determinada. Esta angustiosa búsqueda es un talón de Aquiles que reconocen los que venden “capacitaciones”
y les da buenos dividendos. La estructura educacional abona de algún modo la
oferta de “nuevas capacidades”, algunas pueden tener que ver con la aplicación positiva,
muchas otras, no. Queda a conciencia de cada docente, su interés por captar
nuevos conocimientos para su aplicación positiva, o solo la simple idea de obtener
un punto más para ganar el puesto en concurso, que es importante por cierto,
aunque la capacitación lograda no se aplique por quedar fuera del contexto real
del lugar que le toque en suerte trabajar, ejemplo: Como aplicar “La
integración de las TIC” en una población que carece de las necesidades básicas.
Cuál es la pedagogía a aplicar para ensamblar el conocimiento adquirido en una
realidad que carece de lo básico? En todo el país hay mucha oferta con muchas
facilidades, no precisamente para el pago, que ellos (los que venden) dan por
descontados.
Independientemente de los controles que
seguramente, supongo los hay, no hay que dejar de pensar que el negocio existe,
y que de acuerdo a algunos testimonios recogidos, se puede discutir, solo el 2% tiene una aplicación positiva.
Continuará
Continuará

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