domingo, 8 de mayo de 2016

De Vido como el celular

Julio De Vido, solía venir seguido a Santiago, y a Las Termas, su centro de operaciones en la obra pública, se hospedaba en el hotel del monopolio local, que nadie, políticos y empresarios se atreven a cuestionar. Las propaladoras le daban la bienvenida con euforia chauvinista a DV, "Un ministro de la nación se interesa en Las Termas" decían. Julito, con cariño, estaba interesado, pero en los dividendos que en general le estaba dando el vientre santiagueño, que con sus piernas abiertas recibió al planificador de Néstor para inseminar de obra pública sobrevaluada a toda la provincia con el pomposo nombre de “Reestructuración Histórica” y la verdad, para ser sincero, el afano fue histórico.

El detalle de una, creo, sus últimas visitas, fue el fracaso de llevar al bolsillo del finado jefe, el “Retorno” que le tocaría por la construcción de una terminal de ómnibus con shopping incluido en el Parque Pulgarcito, la intervención de los ciudadanos termenses le abortaron la sonrisa, y el “Clin Caja”.
De todos modos, Don Julio siguió facturando hasta el final de su mandato, en 2015. Nos quedamos con los dos dígitos finales para recordar una intervención de Luis Barrionuevo, el gastronómico, en el programa de Fantino (Animales Sueltos)
L B “A De Vido le decían celular porque primero había que ponerle el 15 adelante

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