Julio De Vido, solía venir
seguido a Santiago, y a Las Termas, su centro de operaciones en la obra
pública, se hospedaba en el hotel del monopolio local, que nadie, políticos y
empresarios se atreven a cuestionar. Las propaladoras le daban la bienvenida
con euforia chauvinista a DV, "Un ministro de la nación se interesa en Las
Termas" decían. Julito, con cariño, estaba interesado, pero en los
dividendos que en general le estaba dando el vientre santiagueño, que con sus
piernas abiertas recibió al planificador de Néstor para inseminar de obra
pública sobrevaluada a toda la provincia con el pomposo nombre de “Reestructuración Histórica” y la verdad, para ser sincero, el afano fue histórico.
El detalle de una, creo, sus
últimas visitas, fue el fracaso de llevar al bolsillo del finado jefe, el “Retorno”
que le tocaría por la construcción de una terminal de ómnibus con shopping
incluido en el Parque Pulgarcito, la intervención de los ciudadanos termenses
le abortaron la sonrisa, y el “Clin Caja”.
De todos modos, Don Julio siguió facturando
hasta el final de su mandato, en 2015. Nos quedamos con los dos dígitos finales
para recordar una intervención de Luis Barrionuevo, el gastronómico, en el
programa de Fantino (Animales Sueltos)
L B “A De Vido le decían
celular porque primero había que ponerle el 15 adelante

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